Mostrando entradas con la etiqueta apostol. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta apostol. Mostrar todas las entradas

miércoles, 24 de septiembre de 2014

Definiendo al Apóstol

Definiendo al Apóstol


En esta entrada definiremos al apóstol.
En Efesios 4:11 dice: “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros.”
La palabra deriva directamente del término griego apostolos, que significa alguien que es enviado con un mensaje o una comisión especial; puede referirse a un embajador o representante de otro.
En 1 Corintios 12:28 dice: “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros,  después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.”
Aquí Pablo nos da dos listas de ministerios donde nombra en primer lugar a los apóstoles; no por cuestión de jerarquía, debido a que los dones del ministerio son horizontales y no verticales, sino por cuestión de su aparición.
La palabra que se utiliza para primeramente es proton, que significa según Thayer, primero en tiempo o lugar.
Strong lo traduce como: “primeramente (en tiempo, lugar, orden, o importancia):- lugar, primero, primera, primeramente, principio, vez.”
Podemos decir que el primer ministerio que apareció en la iglesia es el del apóstol.
En Lucas 6:13 vemos la aparición de los apóstoles: “Y cuando era de día, llamó a sus discípulos,  y escogió a doce de ellos,  a los cuales también llamó apóstoles.”
Más adelante en el libro de Hechos podemos ver cómo es que los apóstoles fueron los primeros en predicar el Evangelio tanto a los judíos como a los no gentiles.
Podemos ver que en Hechos 2 y 10 un apóstol, Pedro fue el primero en predicarle el evangelio tanto a judíos como a gentiles. Y toda la segunda mitad del libro de Hechos vemos a otro apóstol, Pablo, abriendo brecha y llegando a nuevos lugares donde nadie antes había llegado.
Pablo dice acerca de su ministerio pionero en Romanos:
Romanos 15:18-21
18  Porque no osaría hablar sino de lo que Cristo ha hecho por medio de mí para la obediencia de los gentiles,  con la palabra y con las obras,
19  con potencia de señales y prodigios,  en el poder del Espíritu de Dios;  de manera que desde Jerusalén,  y por los alrededores hasta Ilírico,  todo lo he llenado del evangelio de Cristo.
20  Y de esta manera me esforcé a predicar el evangelio,  no donde Cristo ya hubiese sido nombrado,  para no edificar sobre fundamento ajeno,
21  sino,  como está escrito: Aquellos a quienes nunca les fue anunciado acerca de él,  verán;  y los que nunca han oído de él,  entenderán.

Vemos entonces que el ministerio apostólico de Pablo fue un ministerio pionero, el que iba a lugares donde nadie hubiese ido antes.
Y esa es la función principal del apóstol, abrir campos nuevos, llegar a lugares donde nadie fue antes, empezar nuevas conquistas para el Evangelio.
Pero definamos lo que es un apóstol.
Según Thayer, la palabra apóstol viene de la griega apóstolos que significa: “un delegado, un mensajero uno que es enviado a salir con órdenes”.
Esta figura la vemos claramente con Epafrodito: “Mas tuve por necesario enviaros a Epafrodito,  mi hermano y colaborador y compañero de milicia,  vuestro mensajero,  y ministrador de mis necesidades” (Filipenses 2:25).
Aquí el término mensajero es en realidad apostolon, que significa apóstol. Epafrodito era un apóstol enviado por los filipenses con el propósito de ministrar las necesidades económicas de Pablo.
En Filipenses 4:18 podemos ver nuevamente en qué consistió el apostolado de Epafrodito: “Pero todo lo he recibido, y tengo abundancia; estoy lleno, habiendo recibido de Epafrodito lo que enviasteis; olor fragante, sacrificio acepto, agradable a Dios.” La iglesia en Filipos preparaba una ofrenda misionera la cual era llevada a Pablo que estaba en prisión por manos de su mensajero o apóstol que era Epafrodito.
Strong define la palabra apóstol de esta manera: “delegado; específicamente embajador del evangelio; oficialmente comisionado de Cristo [«apóstol»] (con poderes milagrosos):- apóstol, enviado, enviar, mensajero.”
Pablo habla de su ministerio de esta manera:
1 Corintios 9:16-17
16  Pues si anuncio el evangelio,  no tengo por qué gloriarme;  porque me es impuesta necesidad;  y  ¡ay de mí si no anunciare el evangelio!
17  Por lo cual,  si lo hago de buena voluntad,  recompensa tendré;  pero si de mala voluntad,  la comisión me ha sido encomendada.
Pablo había recibido la comisión de predicar el evangelio a las gentiles convirtiéndose en el apóstol de ellos.
Vine define al apóstol de esta manera: “literalmente: uno enviado [apo, de (partitivo); stello, enviar].”
Vemos que en su sentido más simple un apóstol es uno que es enviado; de ahí uno que es enviado oficialmente para salir con una comisión.
Jesús al enviar a sus doce apóstoles les dio una comisión:
Mateo 10:1-5
1  Entonces llamando a sus doce discípulos,  les dio autoridad sobre los espíritus inmundos,  para que los echasen fuera,  y para sanar toda enfermedad y toda dolencia.
2  Los nombres de los doce apóstoles son estos: primero Simón, llamado Pedro, y Andrés su hermano; Jacobo hijo de Zebedeo, y Juan su hermano;
3  Felipe, Bartolomé, Tomás, Mateo el publicano, Jacobo hijo de Alfeo, Lebeo, por sobrenombre Tadeo,
4  Simón el cananista,  y Judas Iscariote,  el que también le entregó.
5  A estos doce envió Jesús,  y les dio instrucciones,  diciendo. . . .

Vemos como Jesús comisionó oficialmente a sus doce discípulos a los cuales llamo apóstoles. También podemos ver que no solo los envió sino que les dio el poder y la autoridad para realizar la obra encomendada.
En Juan 20:21 vemos otra vez como es que Jesús envió a los apóstoles:“Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.”
Un apóstol es alguien que es enviado. Podemos ver esta misma verdad en el ministerio de Pablo:
Hechos 13:1-4
1  Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía,  profetas y maestros:  Bernabé,  Simón el que se llamaba Niger,  Lucio de Cirene,  Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca,  y Saulo.
2  Ministrando éstos al Señor, y ayunando, dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
3  Entonces,  habiendo ayunado y orado,  les impusieron las manos y los despidieron.
4  Ellos, entonces, enviados por el Espíritu Santo, descendieron a Seleucia, y de allí navegaron a Chipre.

Vemos aquí como Pablo y Bernabé, que eran profetas y/o maestros, entran a su ministerio como apóstoles una vez que son enviados por el Espíritu Santo.
Un apóstol es una persona enviada por Dios para cumplir una misión.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La Gracia Para Servir

La Gracia Para Servir


Efesios 4:7 (Biblia Expandida de Fe)
7 Pero a cada uno de nosotros (individualmente) se nos ha concedido (repartido) la gracia (el favor de Dios que nos capacita para cumplir nuestro llamado) conforme (en proporción) a la medida del don de Cristo (el Ungido).

Junto con el llamado todo creyente ha recibido una gracia específica para servir dentro del Cuerpo de Cristo y que lo capacita cumplir con aquello que Dios le ha encomendado hacer; sea como parte del ministerio quíntuple (Efesios 4:8-16) o para su funcionamiento dentro de la iglesia local (Romanos 12:3-8).
Definamos la gracia para servir:
La gracia para servir es la habilidad de Dios liberada y obrando hacia una persona capacitándolo para trabajar efectivamente en el área a la cual Dios lo ha llamado.
Es distribuida por Dios en varias medidas de acuerdo a Su elección y llamado. Uno no puede escoger tener todos ni cualquier aspecto de la gracia para servir. Uno no puede elegir ser apóstol, profeta o cualquier otro llamado; Dios es quien los coloca.
La gracia de Dios es un depósito divino que Dios coloca en una persona, y obra a través de su vida y ministerio. Uno puede ver a una persona y pensar que nunca podría hacer lo que esa persona hace; es una gracia especial que Dios puso en esa persona.
La gracia para servir es la fuente de donde salen todos los dones ministeriales y habilidades divinas que fluyen en el Cuerpo de Cristo.
Dios nos da la gracia (o gracias) para servirle en ciertas capacidades para las cuales Él nos equipa. Por eso, si descubrimos que no estamos equipados entonces es posible que no estemos llamados para hacer eso.
Romanos 1:1-5
1 Pablo,  siervo de Jesucristo,  llamado a ser apóstol,  apartado para el evangelio de Dios,
2 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,
3 acerca de su Hijo,  nuestro Señor Jesucristo,  que era del linaje de David según la carne,
4 que fue declarado Hijo de Dios con poder,  según el Espíritu de santidad,  por la resurrección de entre los muertos,
5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado,  para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre.

En este pasaje vemos que Pablo siempre reconocía y colocaba en primer lugar su posición de servicio. Debemos tener siempre esto en mente para que no se nos suba a la cabeza; es bien fácil caer en el orgullo.
Nosotros no entramos en el ministerio por nosotros mismos; no es cuestión de nuestras propias habilidades sino de aquel que nos llamó y equipo para la obra.
Pablo (al igual que nosotros) tenía una gracia divina para pararse en el oficio para el cual había sido llamado.
Debemos encontrar nuestro llamado para operar en esa área.
Romanos 12:3-8
3 Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros,  siendo muchos,  somos un cuerpo en Cristo,  y todos miembros los unos de los otros.
6 De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;
7 o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;
8 el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.

Dios trata con cada creyente de acuerdo a la gracia que le ha dado; a diferencia de la gracia salvadora y la gracia para estar firme que es la misma para todos.
El contexto del versículo 3 nos muestra que la “medida de fe” no es tanto una proporción de fe que Dios reparte en el nuevo nacimiento sino la que recibe el creyente para ir realizando su función según el don que ha recibido para bendecir al cuerpo de Cristo.

Lo que Pablo está tratando de decir es lo siguiente: “Miren, ustedes saben que yo no me enorgullezco por la medida del don de gracia que he recibido sino que pienso de mi correctamente, porque se que no fui yo sino fue Dios quien me dio la proporción necesaria de fe para realizarlo. Así que ustedes no tengan más alto concepto de sí mismos del que debieran, porque no fueron ustedes sino Dios quien les dio la medida exacta de fe para realizar la función que están realizando dentro del Cuerpo de Cristo.”
Aquí Pablo colocó el balance, todos tenemos la gracia para servir pero hay unciones mayoras que otras y Dios le dio a cada creyente una medida de fe para realizar el ministerio que nos ha encomendado.
Veamos cómo funcionan estos dones:
No toda la predicación es profecía pero la profecía puede ocurrir durante la predicación; algunos ni siquiera se dan cuenta. La percepción de la gente de los dones espirituales a menudo no es nada más que su entendimiento del paquete.
Por ejemplo, cuando hablamos del don de misericordia; todos los creyentes deberían mostrarla pero hay una gracia especial de misericordia.
El peligro ocurre cuando pensamos que por tener una inclinación hacia un área significa que no debemos servir, ni tener misericordia ni dar, ni cualquier otra función.
Recordemos que somos llamados para servir no para edificar un trono basado en nuestro depósito de gracia de un don especial.
1 Corintios 3:10
10  Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada,  yo como perito arquitecto puse el fundamento,  y otro edifica encima;  pero cada uno mire cómo sobreedifica.

La gracia ministerial es una gracia para servir; esta gracia nos capacita para ministrar y servir a Dios con efectividad; solo debemos cedernos a esa gracia.
Es posible también que Dios te haya concedido la gracia para hacer algo y no quieras cederte a ella, a pesar que Dios haya puesto en ti el depósito para poder servirlo.
1 Corintios 4:6-7
6 Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros,  para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito,  no sea que por causa de uno,  os envanezcáis unos contra otros.
7 Porque  ¿quién te distingue?  ¿o qué tienes que no hayas recibido?  Y si lo recibiste,  ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Otro peligro es que a veces exaltamos las personalidades humanas en vez de agradecer por la gracia que hay en ellos.
Debemos entender que no hay motivo para gloriarnos ya que todo lo que hacemos es debido a la gracia que hemos recibido de Él. Cuando hacemos algo, en realidad es Dios haciéndolo a través nuestro para poder bendecir a otras personas.
1 Corintios 15:10
10  Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;  y su gracia no ha sido en vano para conmigo,  antes he trabajado más que todos ellos;  pero no yo,  sino la gracia de Dios conmigo.

Pablo nos está diciendo aquí que el lugar donde Dios quiere llevarnos como ministros es un lugar donde estemos tan sincronizados y armonizados con Él que no sepamos si somos nosotros o la gracia de Dios que está en nosotros.
Colosenses 1:24-29
24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros,  y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo,  que es la iglesia;
25 de la cual fui hecho ministro,  según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros,  para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,
26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades,  pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles;  que es Cristo en vosotros,  la esperanza de gloria,
28 a quien anunciamos,  amonestando a todo hombre,  y enseñando a todo hombre en toda sabiduría,  a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;
29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

Al hacer la obra de Dios. Es Dios quien está actuando poderosamente en nosotros a través de Su gracia.
Marcos 16:20
20  Y ellos,  saliendo,  predicaron en todas partes,  ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.  Amén.

Marcos 16:20 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)
20 Los discípulos salieron en todas direcciones a anunciar el mensaje. Y el Señor mismo les ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolo con señales milagrosas.

Marcos 16:20 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
20 Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales milagrosas, y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero. Amén.

Marcos 16:20 (Biblia Latinoamericana)
20  Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba el mensaje con los milagros que lo acompañaban.

Jesús trabaja con nosotros cuando predicamos Su Palabra y Dios la confirma siempre con señales y milagros.

Gálatas 1:15-16
15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
16 revelar a su Hijo en mí,  para que yo le predicase entre los gentiles,  no consulté en seguida con carne y sangre.

Dios llamó a Pablo por Su gracia, para revelar a Su Hijo en él. Eso es lo que hace la gracia revela a Su Hijo en mí y a través de mí.
Gálatas 2:7-9
7 Antes por el contrario,  como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión,  como a Pedro el de la circuncisión
8 (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión,  actuó también en mí para con los gentiles),
9 y reconociendo la gracia que me había sido dada,  Jacobo,  Cefas y Juan,  que eran considerados como columnas,  nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo,  para que nosotros fuésemos a los gentiles,  y ellos a la circuncisión.

Dios puso un Pablo una gracia apostólica para llevarles el Evangelio a los gentiles; cuando Dios coloca en alguien una gracia para servir en el interior de alguien es porque tiene un propósito exterior.
En estos versos que hemos visto de Gálatas se define la gracia para servir; cuando Dios elige revelar a Cristo en nosotros para obrar eficazmente en nuestro interior, y actuar poderosamente a través nuestro hacia una persona específica; no lo hace porque seamos gente maravillosa sino porque Dios ama a esa persona.
Efesios 3:1-8
1  Por esta causa yo Pablo,  prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles;
2  si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros;
3  que por revelación me fue declarado el misterio,  como antes lo he escrito brevemente,
4  leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,
5  misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres,  como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
6  que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo,  y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,
7  del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.
8  A mí,  que soy menos que el más pequeño de todos los santos,  me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.

Pablo recibió una administración de la gracia de Dios para anunciarles el evangelio a los gentiles.
La palabra que se usa para “administración” es oikonomia, que viene de oikos (casa) y nomos (ley), así que podríamos traducirla como “la ley de la casa”. Esta palabra nos habla en sentido general de la supervisión, gerencia y administración que uno tiene sobre algo.
A Pablo se le dio la responsabilidad de tener la supervisión o gerencia sobre la gracia de Dios que Dios en el sentido de que tenía que administrarla públicamente.
En el verso 6 vemos la revelación de la gracia de Dios que Pablo recibió en cuanto a su ministerio con los gentiles y la responsabilidad que tenía de predicar y enseñar esa revelación que recibió.
Nosotros también hemos recibido una administración de la gracia de Dios para servirlo específicamente en aquello para la cual hemos sido llamados.
Filipenses 1:6-7
6  estando persuadido de esto,  que el que comenzó en vosotros la buena obra,  la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
7  como me es justo sentir esto de todos vosotros,  por cuanto os tengo en el corazón;  y en mis prisiones,  y en la defensa y confirmación del evangelio,  todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

Todos somos participantes de la gracia.
Es el Señor quien nos hace ministros; Quien nos pone en la iglesia y quien nos da la gracia para servirlo.
Cuando recibimos la gracia siempre viene con un objetivo; el objetivo de Pablo eran los gentiles; cuando recibimos la gracia nuestro objetivo es siempre ministrar a otros.
Hebreos 12:28
28 Así que,  recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.

Sirvamos a Dios agradecidos por lo que Él hizo por nosotros.
1 Pedro 4:10-11
10  Cada uno según el don que ha recibido,  minístrelo a los otros,  como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
11  Si alguno habla,  hable conforme a las palabras de Dios;  si alguno ministra,  ministre conforme al poder que Dios da,  para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo,  a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén.

Debemos administrador el don que hemos recibido a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
Wuest traduce el verso 10 de esta manera: “En cualquier calidad o cantidad que cada uno haya recibido un don, minístrelo entre ustedes como buenos mayordomos de la variada gracia de Dios.”
El término don que se usa aquí es carisma, que es un don de gracia, un don que involucra la gracia (caris) de parte de Dios como el dador; y se refiere a capacidad espiritual especial de gracia que reciben ciertos creyentes para ayudarlos a realizar a las obligaciones especiales para las cuales Dios los ha llamado.
La palabra administrador nos habla literalmente de un mayordomo, o alguien que gobierna una casa; y de la responsabilidad del uso y disposición apropiada para algo que se ha confiado al cuidado de uno.
La gracia para servir administra el don que Dios nos dio para que ministremos a otros.

viernes, 19 de septiembre de 2014

La Unción Sobre el Ministerio Quíntuple

La Unción Sobre el Ministerio Quíntuple


Existe una unción que viene sobre aquellos que Dios ha llamado y separado para el ministerio. Aunque es el mismo Espíritu Santo, la unción para pararse en un cierto oficio es diferente a la unción que viene sobre todos los creyentes.
Con la unción uno estará mejor capacitado para enseñar, predicar o hacer otras cosas.
En el Antiguo Testamento solo eran ungidos el profeta, el sacerdote y el rey; y luego vimos que Jesús tuvo los cinco oficios del ministerio del Nuevo Testamento durante su ministerio terrenal.
Aunque los oficios del ministerio quíntuple son los principales en la iglesia; en 1 Corintios 12 y Romanos 12 encontramos otra lista de dones ministeriales; sobre los cuales llega la unción sobre aquellos son llamados a ellos.
1 Corintios 12:28
28  Y a unos puso Dios en la iglesia,  primeramente apóstoles,  luego profetas,  lo tercero maestros,  luego los que hacen milagros,  después los que sanan,  los que ayudan,  los que administran,  los que tienen don de lenguas.

Romanos 12:6-8
6  De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;
7  o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;
8  el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.

Puede ser que una persona pueda tener más de un oficio; pero igualmente necesita descubrir cual es su oficio y cederse a él. Entonces será usado por Dios y tendrá excelencia en su llamado.
Dios no nos llamó a todos hacer lo mismo; a veces los ministros tratamos de ser aprendices de todo y maestros de nada; abarcamos mucho y la unción no está ahí para respaldarnos.
Por ese motivo la gente se mete en problemas, e intentan funcionar en un oficio al que no han sido llamados; lo cual es muy peligroso para ellos.
Nadie es llamado a hacer todo; nos necesitamos cada uno de nosotros; conozcamos nuestro lugar y unción ministerial.

La Unción Sobre el Apóstol
Actualmente se habla mucho del ministerio del apóstol, pareciese que tenemos apóstoles hasta en la sopa, pero es bueno conocer lo que es este ministerio para no ser engañados
La palabra apóstol viene de la griega apostolos que significa uno que es enviado.
Jesucristo, que es nuestro máximo ejemplo de un apóstol, dijo en Juan 20:21: “Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros.  Como me envió el Padre,  así también yo os envío.”
Un verdadero apóstol siempre tiene una comisión; no es alguien que simplemente va, sino uno que es enviado.
Podemos ver esto claramente en Hechos 13 en la vida de Bernabé y Pablo.
Hechos 13:1-4
1  Había entonces en la iglesia que estaba en Antioquía,  profetas y maestros: Bernabé,  Simón el que se llamaba Niger,  Lucio de Cirene,  Manaén el que se había criado junto con Herodes el tetrarca,  y Saulo.
2  Ministrando éstos al Señor,  y ayunando,  dijo el Espíritu Santo: Apartadme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado.
3  Entonces,  habiendo ayunado y orado,  les impusieron las manos y los despidieron.
4  Ellos,  entonces,  enviados por el Espíritu Santo,  descendieron a Seleucia,  y de allí navegaron a Chipre.

Aquí vemos claramente que fueron enviados por el Espíritu Santo con una misión, convertirse en apóstoles de los gentiles.
En 2 Corintios 12:12 también vemos las señales del apóstol: “Con todo, las señales de apóstol han sido hechas entre vosotros en toda paciencia, por señales, prodigios y milagros.”
Para entrar en este oficio se debe tener una experiencia personal con el Señor, algo muy profundo y real más allá de lo ordinario; no algo de segunda mano o que viene por tradición humana.
Veamos, por ejemplo, el llamado apostólico del Pablo:
Gálatas 1:11-12
11  Mas os hago saber, hermanos, que el evangelio anunciado por mí, no es según hombre;
12  pues yo ni lo recibí ni lo aprendí de hombre alguno,  sino por revelación de Jesucristo.

Su llamado y conversión fueron más allá de lo ordinario, su revelación vino por medio de Jesucristo, aunque no lo había conocido durante su ministerio terrenal.
La obra del apóstol es la de colocar el fundamento.
1 Corintios 3:10
10  Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada,  yo como perito arquitecto puse el fundamento,  y otro edifica encima;  pero cada uno mire cómo sobreedifica.

Efesios 2:20
20  edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas,  siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo.

Los primeros doce apóstoles pusieron el fundamento de la iglesia al ser los primeros pioneros y predicadores del Evangelio; también pusieron el fundamento de la Iglesia al recibir el Espíritu Santo.
El ministerio del apóstol abarca todos los demás dones del ministerio; su marca distintiva es la habilidad de establecer iglesias.
El apóstol tiene un equipo sobrenatural que es llamado“administración” en la lista de 1 Corintios 12:8; la traducción de Weymouth traduce este equipo como “poderes de organización,”
Hay cuatro marcas que vemos hoy en los apóstoles:
1. Dones espirituales sobresalientes
2. Una profunda experiencia espiritual
3. Poder y habilidad para establecer iglesias
4. Habilidad para proveer un adecuado liderazgo espiritual

La Unción Sobre el Profeta
Un profeta es aquel que tiene visiones y revelaciones entre otras cosas.
Un profeta puede tener en su ministerio la unción para predicar o la de enseñar, además de por lo menos dos de los tres dones de revelación (palabra de sabiduría, palabra de conocimiento o discernimiento de espíritus) más el don de profecía. 
La unción del profeta es el mismo Espíritu Santo pero una unción diferente.
Debemos entender que hay una diferencia entre pararse en el ministerio del profeta y fluir en el don de profecía.
Todo creyente lleno del Espíritu puede profetizar y saber algo acerca de la unción para profetizar; pero no todos son profetas.
1 Corintios 14:31
31  Porque podéis profetizar todos uno por uno,  para que todos aprendan,  y todos sean exhortados.

En 1 Corintios 14:3 dice: “Pero el que profetiza habla a los hombres para edificación,  exhortación y consolación.”
Por eso es que el profetizar no te hace un profeta; es el Espíritu Santo que está en ti el que te unge para profetizar, pero esa no es la unción del don ministerial del profeta. 
Cuando era joven en el Señor y asistía al grupo carismático creíamos que todo el que profetizaba era un profeta, así que nos llamábamos profetas entre nosotros, pero eso no nos hacía profetas en absoluto.
Es una unción diferente, mucho más profunda que el profetizar; es la misma unción, porque es el mismo Espíritu, pero es como si fuera multiplicada por cien.
Las personas piensan que la unción del profeta puede manifestarse cuando el profeta quiera, pero solo ocurre cuando el Espíritu así lo desea; la unción esta potencialmente ahí, pero su manifestación no es constante.
Mientras uno se prepara, estudia y se cede al Espíritu Santo, la unción estará para funcionar en ese oficio, pero no el profeta no se parará todo el tiempo en ese oficio.
No podemos controlar la unción, pero debemos aprender a fluir con ella.
Una de las características de los profetas es que en su ministerio hay señales y prodigios.
En Hechos 2:43 dice: “Y sobrevino temor a toda persona;  y muchas maravillas y señales eran hechas por los apóstoles.”
El estudiar el Antiguo Testamento vemos que en la vida de los profetas ocurrieron muchas señales y prodigios; los relatos de las vidas de Elías y Eliseo son una prueba de ello.
Otra característica del profeta es que es un vidente, como se le llama a veces en el Antiguo Testamento; un vidente es alguien que ve y sabe cosas.
Por ejemplo, el apóstol Juan, fluyendo como profeta en la isla de Patmos vio el Apocalipsis.
Apocalipsis 1:9-11
9  Yo Juan,  vuestro hermano,  y copartícipe vuestro en la tribulación,  en el reino y en la paciencia de Jesucristo,  estaba en la isla llamada Patmos,  por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.
10  Yo estaba en el Espíritu en el día del Señor,  y oí detrás de mí una gran voz como de trompeta,
11  que decía: Yo soy el Alfa y la Omega,  el primero y el último.  Escribe en un libro lo que ves,  y envíalo a las siete iglesias que están en Asia: a Efeso,  Esmirna,  Pérgamo,  Tiatira,  Sardis,  Filadelfia y Laodicea.

Entonces podemos ver algunas características del profeta
1. Un profeta ve primordialmente visiones y revelaciones
2. Tiene la unción para predicar o para enseñar
3. Fluye en por lo menos dos de los dones de revelación más el don de profecía
4. No siempre fluye en el oficio sino cuando el Espíritu quiere
5. En su ministerio hay señales y prodigios
6. Fluye como vidente porque ve y sabe cosas.

La Unción del Evangelista
Habiendo viajado como evangelista conozco acerca de esta unción, y es una de las que produce más gozo al ver la cantidad de personas que se convierten.
El evangelista tiene la unción para predicar en su ministerio; como el profeta es una unción multiplicada de la labor que debemos hacer todos los creyentes como embajadores de Cristo para cumplir con la gran comisión.
En el libro de Hechos vemos a Felipe, nuestro ejemplo del evangelista.
Felipe era inicialmente un de los diáconos elegido en Hechos 6 para servir a las mesas; cuando empieza la persecución de la iglesia lo vemos ya en su oficio ministerial de evangelista en la ciudad de Samaria.
Hechos 8:4-13
4  Pero los que fueron esparcidos iban por todas partes anunciando el evangelio.
5  Entonces Felipe,  descendiendo a la ciudad de Samaria,  les predicaba a Cristo.
6  Y la gente,  unánime,  escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe,  oyendo y viendo las señales que hacía.
7  Porque de muchos que tenían espíritus inmundos,  salían éstos dando grandes voces;  y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8  así que había gran gozo en aquella ciudad.
9  Pero había un hombre llamado Simón,  que antes ejercía la magia en aquella ciudad,  y había engañado a la gente de Samaria,  haciéndose pasar por algún grande.
10  A éste oían atentamente todos,  desde el más pequeño hasta el más grande,  diciendo:  Este es el gran poder de Dios.
11  Y le estaban atentos,  porque con sus artes mágicas les había engañado mucho tiempo.
12  Pero cuando creyeron a Felipe,  que anunciaba el evangelio del reino de Dios y el nombre de Jesucristo,  se bautizaban hombres y mujeres.
13  También creyó Simón mismo,  y habiéndose bautizado,  estaba siempre con Felipe;  y viendo las señales y grandes milagros que se hacían,  estaba atónito.

Aquí vemos varias características del evangelista.
Como hemos dicho antes, es un predicador, y tiene un mensaje especial, predica a Cristo.
No importa por donde empiece el evangelista finalmente acaba en Cristo, ese es su mensaje; su meta es llevar a la gente a los pies de Cristo.
Para eso Dios ha puesto en su equipo el ministerio de sanidades, en 1 Corintios 14:28 encontramos a “los que sanan”, estos son los evangelistas.
Las sanidades en el ministerio del evangelista son los que llaman la atención de la gente hacia el mensaje que predican.
A veces he discutido con la gente acerca de la importancia de las sanidades a la hora de predicar, yo les digo lo que he visto una y otra vez; es más fácil que la gente reciba a Jesús después de ser sanada, o ver alguien que aman ser sanado.
Vemos aquí que la gente de Samaria que escuchaba a Felipe estaba impactada al ver los grandes milagros y sanidades que ocurrían entre ellos, la gente venía y se convertía a Jesús.
Me acuerdo de una campaña que realice en San Javier, el primer día estábamos en el local de la iglesia y vinieron cuatro personas en muletas, les dije que dejen las muletas y salgan corriendo, al hacerlo salieron corriendo y fueron sanados; tal fue el impacto que al día siguiente tuvimos que alquilar un teatro para seguir la campaña.
Una cosa que me he dado cuenta es que el evangelista fluye en los dones de poder, me he dado cuenta de que el don de fe, el don de hacer milagros y los dones de sanidades se encuentran ahí para ayudar al evangelista para cumplir su ministerio.
No tratemos de hacer que el evangelista enseñe, no es su oficio, no tiene esa unción, traerá más problemas que beneficios, que cumpla con lo suyo y la iglesia sea llenada de gente.
Finalmente, este es un ministerio itinerante, no estará mucho tiempo en una iglesia, Dios lo moverá a otros lugares donde haya que alcanzar gente.
Veamos que pasó con Felipe en medio del avivamiento en Samaria que empezó:
Hechos 8:26-40
26  Un ángel del Señor habló a Felipe,  diciendo:  Levántate y ve hacia el sur,  por el camino que desciende de Jerusalén a Gaza,  el cual es desierto.
27  Entonces él se levantó y fue.  Y sucedió que un etíope,  eunuco,  funcionario de Candace reina de los etíopes,  el cual estaba sobre todos sus tesoros,  y había venido a Jerusalén para adorar,
28  volvía sentado en su carro,  y leyendo al profeta Isaías.
29  Y el Espíritu dijo a Felipe:  Acércate y júntate a ese carro.
30  Acudiendo Felipe,  le oyó que leía al profeta Isaías,  y dijo:  Pero  ¿entiendes lo que lees?
31  El dijo:  ¿Y cómo podré,  si alguno no me enseñare?  Y rogó a Felipe que subiese y se sentara con él.
32  El pasaje de la Escritura que leía era este: Como oveja a la muerte fue llevado; y como cordero mudo delante del que lo trasquila, así no abrió su boca.
33  En su humillación no se le hizo justicia; mas su generación,  ¿quién la contará? Porque fue quitada de la tierra su vida.
34  Respondiendo el eunuco,  dijo a Felipe: Te ruego que me digas:  ¿de quién dice el profeta esto;  de sí mismo,  o de algún otro?
35  Entonces Felipe, abriendo su boca,  y comenzando desde esta escritura,  le anunció el evangelio de Jesús.
36  Y yendo por el camino, llegaron a cierta agua, y dijo el eunuco: Aquí hay agua; ¿qué impide que yo sea bautizado?
37  Felipe dijo: Si crees de todo corazón,  bien puedes.  Y respondiendo,  dijo: Creo que Jesucristo es el Hijo de Dios.
38  Y mandó parar el carro;  y descendieron ambos al agua,  Felipe y el eunuco,  y le bautizó.
39  Cuando subieron del agua,  el Espíritu del Señor arrebató a Felipe;  y el eunuco no le vio más,  y siguió gozoso su camino.
40  Pero Felipe se encontró en Azoto;  y pasando,  anunciaba el evangelio en todas las ciudades,  hasta que llegó a Cesarea.

Miren lo que pasó aquí, Felipe ya terminó el trabajo en Samaria, como él no es apóstol su trabajo no es colocar el fundamento así que es enviado al desierto para predicarle al etíope, cuando acaba su trabajo, el Espíritu Santo lo arrebata y se encuentra en Azoto, desde donde anuncia el Evangelio hasta llegar a Cesarea.
Como vemos es un ministerio itinerante
Las características del oficio del evangelista son:
1. Tiene la unción de predicar muy fuertemente en su ministerio
2. Tiene el ministerio de sanidades
3. En su ministerio fluyen los dones de poder
4. Su mensaje es Cristo
5. Es un ministerio itinerante

La Unción del Pastor
Este importante oficio es el más difundido dentro de la iglesia.
En Hechos 20:17 dice: “Enviando, pues, desde Mileto a Efeso, hizo llamar a los ancianos de la iglesia.”
Al principio, cuando los apóstoles empezaban una obra en una ciudad nueva y tenían que retirarse dejaban a cargo del grupo a una persona mayor o anciano.
En Hechos 20:28 Pablo nos habla de los obispos: “Por tanto,  mirad por vosotros,  y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos,  para apacentar la iglesia del Señor,  la cual él ganó por su propia sangre.”
Aquí la palabra obispo es la griega episkopos, que significa supervisor y nos habla de la función del pastor como supervisor del rebaño que el Espíritu Santo le encomienda.
Estas dos palabras, ancianos y obispos nos hablan de los pastores de las iglesias; es anciano en cuanto a su madurez y obispo en cuanto a su trabajo como supervisores de los rebaños de creyentes.
La unción del pastor viene con la labor que Dios le ha encomendado de cuidar y alimentar el rebaño que Dios le dio.
El pastor por lo general también es maestro ya que Dios le ha encomendado la alimentación de sus ovejas.
En Efesios 4:11, cuando cita a los pastores dice: “Pastores y maestros;”lo cual muestra la conexión que hay entre ambos ministerios.
En Efesios 4 vemos la labor del ministerio quíntuple; pero en particular podemos ver la del ministerio del pastor ya que él es el que se queda a cargo de la congregación local.
Efesios 4:11-15
11  Y él mismo constituyó a unos,  apóstoles;  a otros,  profetas;  a otros,  evangelistas;  a otros,  pastores y maestros,
12  a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio,  para la edificación del cuerpo de Cristo,
13  hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios,  a un varón perfecto,  a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;
14  para que ya no seamos niños fluctuantes,  llevados por doquiera de todo viento de doctrina,  por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,
15  sino que siguiendo la verdad en amor,  crezcamos en todo en aquel que es la cabeza,  esto es,  Cristo.

Esto es lo que Pablo le trato de explicar a los ancianos y obispos de la iglesia de Éfeso:
Hechos 20:17-28
17  Enviando,  pues,  desde Mileto a Efeso,  hizo llamar a los ancianos de la iglesia.
18  Cuando vinieron a él,  les dijo:  Vosotros sabéis cómo me he comportado entre vosotros todo el tiempo,  desde el primer día que entré en Asia,
19  sirviendo al Señor con toda humildad,  y con muchas lágrimas,  y pruebas que me han venido por las asechanzas de los judíos;
20  y cómo nada que fuese útil he rehuido de anunciaros y enseñaros,  públicamente y por las casas,
21  testificando a judíos y a gentiles acerca del arrepentimiento para con Dios, y de la fe en nuestro Señor Jesucristo.
22  Ahora,  he aquí,  ligado yo en espíritu,  voy a Jerusalén,  sin saber lo que allá me ha de acontecer;
23  salvo que el Espíritu Santo por todas las ciudades me da testimonio,  diciendo que me esperan prisiones y tribulaciones.
24  Pero de ninguna cosa hago caso, ni estimo preciosa mi vida para mí mismo,  con tal que acabe mi carrera con gozo,  y el ministerio que recibí del Señor Jesús,  para dar testimonio del evangelio de la gracia de Dios.
25  Y ahora,  he aquí,  yo sé que ninguno de todos vosotros,  entre quienes he pasado predicando el reino de Dios,  verá más mi rostro.
26  Por tanto,  yo os protesto en el día de hoy,  que estoy limpio de la sangre de todos;
27  porque no he rehuido anunciaros todo el consejo de Dios.
28  Por tanto,  mirad por vosotros,  y por todo el rebaño en que el Espíritu Santo os ha puesto por obispos,  para apacentar la iglesia del Señor,  la cual él ganó por su propia sangre.

El pastor tiene la unción para enseñar, y en ese sentido debe anunciar todo el consejo de Dios a la congregación para que puedan crecer de manera equilibrada.
Habiendo pastoreado más de 10 años y siendo oveja por 30, ha sido evidente para mí que el pastor fluye con el don de palabra de conocimiento y de profecía en su oficio.
Cuantas veces mientras escuchaba a mi pastor compartir la Palabra era como si alguien le hubiese contado lo que yo estaba pasando, o cuantas veces lo he visto compartir por inspiración mediante el don de profecía.
Me ha pasado varias veces que después de compartir la Palabra a la congregación que pastoreo, la gente me preguntaba, “¿Quién le contó mi problema, pastor?” Y yo ni sabía de lo que me hablaba, solo lo había dicho al predicar.
Hay una unción en el pastor para aconsejar sobrenaturalmente a la gente.
Otra característica del pastor es su corazón, lo que llamamos “el corazón de pastor”.
Jesucristo lo describió claramente en Juan 10:
Juan 10:11-15
11  Yo soy el buen pastor;  el buen pastor su vida da por las ovejas.
12  Mas el asalariado,  y que no es el pastor,  de quien no son propias las ovejas,  ve venir al lobo y deja las ovejas y huye,  y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13  Así que el asalariado huye,  porque es asalariado,  y no le importan las ovejas.
14  Yo soy el buen pastor;  y conozco mis ovejas,  y las mías me conocen,
15  así como el Padre me conoce,  y yo conozco al Padre;  y pongo mi vida por las ovejas.

Bajo este corazón es que el pastor ama y cuida sobrenaturalmente las ovejas que él Señor le ha encomendado.
La unción del pastor tiene estas características
1. Tiene principalmente la unción de enseñar en su ministerio para poder alimentar a las personas bajo su cargo
2. Tiene el corazón del pastor para amar y apacentar a sus ovejas
3. Fluye con los dones de Palabra de conocimiento y profecía para poder aconsejar y cuidar sobrenaturalmente a su rebaño

La Unción del Maestro
La unción del maestro no es la misma que el discipular a la gente enseñándoles verdades básicas o ser maestro de escuela dominical; es el mismo Espíritu pero la unción es multiplicada en mayor grado.
El maestro fluye en la unción de enseñar; y aunque a veces lo haga a ritmo de prédica, siempre estará enseñando a la gente.
Hemos visto que la unción de enseñar explica la Palabra de una manera clara de modo que la gente pueda entender lo que dice en ella.
En Gálatas 3:1 Pablo les dice a los creyentes de esta ciudad: “¡Oh gálatas insensatos!  ¿quién os fascinó para no obedecer a la verdad,  a vosotros ante cuyos ojos Jesucristo fue ya presentado claramente entre vosotros como crucificado?”
La unción del maestro presenta claramente las Escrituras de modo que la gente pueda entender lo que dice en ellas.
Es lo que pasó en el camino de Emaús, veamos lo que dijeron los discípulos:
Lucas 24:32
32  Y se decían el uno al otro: ¿No ardía nuestro corazón en nosotros, mientras nos hablaba en el camino,  y cuando nos abría las Escrituras?

La Palabra enseñada por el maestro siempre toca el corazón de la gente.
Otra cosa que hace el maestro es enseñar toda la Escritura
Lucas 24:25-27
27  Entonces él les dijo: ¡Oh insensatos,  y tardos de corazón para creer todo lo que los profetas han dicho!
26  ¿No era necesario que el Cristo padeciera estas cosas,  y que entrara en su gloria?
27  Y comenzando desde Moisés,  y siguiendo por todos los profetas,  les declaraba en todas las Escrituras lo que de él decían.

El maestro no solo toma un pasaje de la Escritura sino que va por toda para que las personas puedan entender la verdad en ella.
Veamos el verso 27 en otras versiones para entender un poco más la unción del maestro.
(Arcas y Fernández) Y, empezando por Moisés y siguiendo por todos los profetas, les EXPLICÓ a cada uno de los pasajes de las Escrituras que se referían a él mismo.
(Biblia al Día) Entonces, comenzando por Moisés y por todos los profetas, les EXPLICÓ lo que se refería a él en todas las Escrituras.
(Biblia en Lenguaje Sencillo) Luego Jesús les EXPLICÓ todo lo que la Biblia decía acerca de él. Empezó con los libros de la ley de Moisés y siguió con los libros de los profetas.
(Biblia Latinoamericana) Y les INTERPRETÓ lo que se decía de él en todas las Escrituras, comenzando por Moisés y siguiendo por los profetas.
(Castillian 2003) Y comenzando por Moisés, y continuando por todos los profetas, les fue INTERPRETANDO todos los pasajes de la Escritura que se referían a él.
Estos versos nos muestran más claramente el maestro, explica e interpreta lo que dice la Biblia en su conjunto acerca de un tema.
Una cosa que he visto en el don del maestro, que es uno los que tengo, es que el don de profecía opera fuertemente en su ministerio, y que muchas veces al compartir la Palabra la enseñanza llega por inspiración trayendo revelación de lo que está escrito en la Palabra a los oyentes
Algo más es que aunque trae revelación, la fuente de la revelación es la Biblia y nunca trae revelación fuera de ella.
Podemos ver las siguientes características del maestro:
1. Tiene la unción de enseñanza en su ministerio
2. Su fuente de enseñanza es la Biblia y no se sale de ella
3. En su ministerio explica e interpreta la Biblia
4. Fluye con el don de profecía mientras enseña para edificar, consolar y exhortar a la gente

Creo que estas pautas te ayudaran a descubrir cuál es tu llamado y en que unción te mueves.