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lunes, 13 de octubre de 2014

Jesús operó en la unción de los 5 oficios del ministerio quíntuple

Jesús operó en la unción de los 5 oficios del ministerio quíntuple


El hecho de que Jesús tuviese el Espíritu Santo en toda su plenitud hizo que el operase en los 5 oficios del ministerio quíntuple.

En Hebreos 3:1 podemos verlo operando en su ministerio de apóstol:

Hebreos 3:1
1 Por tanto, hermanos santos, participantes del llamamiento celestial, considerad al apóstol y sumo sacerdote de nuestra profesión, Cristo Jesús.

El significado más simple de un apóstol es: “uno que es enviado.”

Un apóstol es alguien que ha sido comisionado para hacer algo, para lo cual ha sido acreditado con credenciales.

En el oficio del apóstol se encuentran los otros 4 oficios ministeriales; el profeta, el evangelista, el pastor y el maestro; así que veamos primero su función como apóstol y luego los otros 4 oficios del ministerio quíntuple en la vida de Jesús.

Jesús fue enviado por Dios a la tierra con un propósito:

Juan 17:3
3 Y esta es la vida eterna: que te conozcan a ti, el único Dios verdadero, y a Jesucristo, a quien has enviado.

Lucas 4:43
43 Pero él les dijo: Es necesario que también a otras ciudades anuncie el evangelio del reino de Dios; porque para esto he sido enviado.

El vino para predicar el evangelio, que fue la razón para la cual fue ungido; pero tenía una misión mayor que era el morir por nosotros.

Juan 3:16
16 Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.

Jesús fue enviado con una misión específica al mundo. Así que cuando estuvo en la tierra Jesús cumplió su función como apóstol.

Otro oficio que el cumplió en la tierra es el de profeta.

Jesús mismo se llamó profeta durante su ministerio terrenal

Mateo 13:57
57 Y se escandalizaban de él. Pero Jesús les dijo: No hay profeta sin honra, sino en su propia tierra y en su casa.

Marcos 6:4
4 Mas Jesús les decía: No hay profeta sin honra sino en su propia tierra, y entre sus parientes, y en su casa.

La gente de Israel también se dio cuenta y declaró que Jesús era un profeta:

Lucas 7:16
16 Y todos tuvieron miedo, y glorificaban a Dios, diciendo: Un gran profeta se ha levantado entre nosotros; y: Dios ha visitado a su pueblo.

Las señales que Jesús hacía eran demostración para la gente que Jesús era el profeta que Moisés había profetizado.

Juan 6:14
14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Juan 7:40
40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

Moisés había profetizado en el Antiguo Testamento acerca del profeta que se iba ha levantar

Deuteronomio 18:15-19
15 Profeta de en medio de ti, de tus hermanos, como yo, te levantará Jehová tu Dios; a él oiréis;
16 conforme a todo lo que pediste a Jehová tu Dios en Horeb el día de la asamblea, diciendo: No vuelva yo a oír la voz de Jehová mi Dios, ni vea yo más este gran fuego, para que no muera.
17 Y Jehová me dijo: Han hablado bien en lo que han dicho.
18 Profeta les levantaré de en medio de sus hermanos, como tú; y pondré mis palabras en su boca, y él les hablará todo lo que yo le mandare.
19 Mas a cualquiera que no oyere mis palabras que él hablare en mi nombre, yo le pediré cuenta.

Jesús era ese profeta que ellos estaban esperando.

Un profeta tiene marcas específicas: en su ministerio se ven consistentemente 2 de los 3 dones de revelación, más el don de profecía, y la unción para enseñar o profetizar; además que también lo dones de poder se ven en este ministerio.

Jesús tuvo estas marcas dentro de su ministerio.

Por ejemplo, en Juan 4 podemos ver como uso la palabra de conocimiento para mostrar el estado marital de la mujer samaritana:

Juan 4:16-19
16 Jesús le dijo: Ve, llama a tu marido, y ven acá.
17 Respondió la mujer y dijo: No tengo marido. Jesús le dijo: Bien has dicho: No tengo marido;
18 porque cinco maridos has tenido, y el que ahora tienes no es tu marido; esto has dicho con verdad.
19 Le dijo la mujer: Señor, me parece que tú eres profeta.

La palabra de conocimiento, es la manifestación dada por el Espíritu Santo de una porción del conocimiento de Dios acerca de conocimientos pasados o presentes.

Eso fue lo que hizo con la mujer, lo dijo lo que le había pasado en su vida y su situación actual.

En Juan 7 podemos ver la manifestación de la palabra de sabiduría junto con el de profecía:

Juan 7:37-40
37 En el último y gran día de la fiesta, Jesús se puso en pie y alzó la voz, diciendo: Si alguno tiene sed, venga a mí y beba.
38 El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.
39 Esto dijo del Espíritu que habían de recibir los que creyesen en él; pues aún no había venido el Espíritu Santo, porque Jesús no había sido aún glorificado.
40 Entonces algunos de la multitud, oyendo estas palabras, decían: Verdaderamente éste es el profeta.

La palabra de Dios es una porción acerca de la sabiduría de Dios concerniente ha hechos futuros, por lo general es condicional; y la profecía es un mensaje dado por el Espíritu Santo en leguaje conocido por la persona que lo emite y los que los escuchan; la profecía es para edificar, exhortar y consolar.

En este pasaje Jesús estaba hablando de un tiempo en el futuro en que ríos de agua viva correrían del interior de los personas, Esto venía con una condición, los que creyesen tendrían esta experiencia en sus vidas.

Además fue un mensaje dado en lenguaje conocido por Jesús y por las personas que lo oían.

Pero también vemos como los dones de poder se manifestaron en su ministerio. Los dones de poder son: El don de fe, el don de operación de milagros y los dones de sanidades.

Juan 6:10-14
10 Entonces Jesús dijo: Haced recostar la gente. Y había mucha hierba en aquel lugar; y se recostaron como en número de cinco mil varones.
11 Y tomó Jesús aquellos panes, y habiendo dado gracias, los repartió entre los discípulos, y los discípulos entre los que estaban recostados; asimismo de los peces, cuanto querían.
12 Y cuando se hubieron saciado, dijo a sus discípulos: Recoged los pedazos que sobraron, para que no se pierda nada.
13 Recogieron, pues, y llenaron doce cestas de pedazos, que de los cinco panes de cebada sobraron a los que habían comido.
14 Aquellos hombres entonces, viendo la señal que Jesús había hecho, dijeron: Este verdaderamente es el profeta que había de venir al mundo.

Para la multiplicación de alimentos se necesitaros dos dones de poder: el don de fe y el don de operación de milagros.

El don de fe es una manifestación de fe especial que da el Espíritu Santo para recibir un milagro de Dios, es un don pasivo; mientras que el de operación de milagros es un don activo, es un don que hace algo, provoca una acción que rompe el curso natural de las leyes de la naturaleza.

Es interesante que la gente al ver estos dones en manifestación se dio cuenta de que Jesús era un profeta.

Como un dato adicional, Jesús también utilizo el tercer don de revelación, el discernimiento de espíritu en su ministerio. Este don no solo es ver demonios, sino ver espíritus en general.

Por ejemplo, en la transfiguración conversó con Moisés y Elías:

Mateo 17:1-5
1 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;
2 y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.
3 Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.
4 Entonces Pedro dijo a Jesús: Señor, bueno es para nosotros que estemos aquí; si quieres, hagamos aquí tres enramadas: una para ti, otra para Moisés, y otra para Elías.
5 Mientras él aún hablaba, una nube de luz los cubrió; y he aquí una voz desde la nube, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd.

Aquí está Jesús conversando con Moisés y Elías, y además se escuchó la voz de Dios.

En otras ocasiones vio demonios y también ángeles:

Marcos 1:12-13
12 Y luego el Espíritu le impulsó al desierto.
13 Y estuvo allí en el desierto cuarenta días, y era tentado por Satanás, y estaba con las fieras; y los ángeles le servían.

Entonces vemos que en Jesús se manifestó el don de discernimiento de espíritus.

Podemos concluir que Jesús tuvo el oficio y la unción de profeta en su ministerio terrenal.

Otra faceta que tuvo Jesús en su ministerio terrenal fue la de evangelista.

La definición de evangelista es: “Una persona que anuncia el Evangelio; un mensajero de buenas nuevas.”

Jesús fue ungido para anunciar el evangelio.

Lucas 4:17-21
17 Y se le dio el libro del profeta Isaías; y habiendo abierto el libro, halló el lugar donde estaba escrito:
18 Espíritu del Señor está sobre mí, por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; a pregonar libertad a los cautivos, y vista a los ciegos; a poner en libertad a los oprimidos;
19 A predicar el año agradable del Señor.
20 Y enrollando el libro, lo dio al ministro, y se sentó; y los ojos de todos en la sinagoga estaban fijos en él.
21 Y comenzó a decirles: Hoy se ha cumplido esta Escritura delante de vosotros.

Jesús fue ungido para predicarle el evangelio a los pobres.

La palabra predicar significa sencillamente anunciar, a diferencia de la palabra enseñar que significa explicar.

Es como cuando hacen una película, después de hacerla empieza la publicidad para que la gente vaya a verla, ese anuncio es la predicación.

Cuando una persona ve la película y sabe de lo que trata porque la vio, es como la enseñanza.

La prédica anuncia y la enseñanza explica.

Jesús se pasó parte de su ministerio predicando.

Marcos 1:14-15
14 Después que Juan fue encarcelado, Jesús vino a Galilea predicando el evangelio del reino de Dios,
15 diciendo: El tiempo se ha cumplido, y el reino de Dios se ha acercado; arrepentíos, y creed en el evangelio.

Mateo 4:17
17 Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.

Jesús empezó su ministerio predicando el evangelio del reino de Dios.

Una parte primordial del ministerio del evangelista son los dones de poder y las sanidades y milagros.

El evangelista Raymond T. Richie decía: “Los milagros son la campana que Dios usa para atraer a la gente.!

Las noticias del Ungido y su Unción fueron las “buenas noticias” o “evangelio” de la Iglesia Primitiva.

Cuando le a pidieron Pedro que predique por primera vez el mensaje del evangelio a los gentiles, lo primero que les dijo fue: “Cómo Dios ungió con el Espíritu Santo y con poder a Jesús de Nazaret, y cómo éste anduvo haciendo bienes y sanando a todos los oprimidos por el diablo, porque Dios estaba con él.”

Hechos 8:5-8
5  Entonces Felipe,  descendiendo a la ciudad de Samaria,  les predicaba a Cristo.
6  Y la gente,  unánime,  escuchaba atentamente las cosas que decía Felipe,  oyendo y viendo las señales que hacía.
7  Porque de muchos que tenían espíritus inmundos,  salían éstos dando grandes voces;  y muchos paralíticos y cojos eran sanados;
8  así que había gran gozo en aquella ciudad.

Cuando Felipe predicaba en Samaria acerca de Cristo (el Ungido y Su Unción); ellos escucharon y recibieron las buenas noticias acerca de que el Ungido y Su Unción habían venido a destruir los yugos de sus espaldas. 

Desde el momento que lo recibieron, Dios lo confirmó, tal como lo había hecho en el ministerio de Jesús.

La unción es la presencia de Dios a través del Espíritu Santo. Como vimos en Lucas 4:18 y Hechos 10:38 la unción sobre Jesús venía del Espíritu Santo.

1 Juan 2:20, 26-27
20 Pero vosotros tenéis la unción del Santo, y conocéis todas las cosas.
26 Os he escrito esto sobre los que os engañan.
27 Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.

La unción que hemos recibido de Jesús viene del Espíritu Santo. La unción es el poder y Espíritu de Dios para servirle en esta tierra. Jesús ha provisto la misma presencia de Dios del Espíritu Santo para cumplir nuestros ministerios terrenales que la que el tuvo en su ministerio terrenal.

La palabra “Cristo” no solo es otro nombre para Jesús; sino una referencia al Ungido y la Unción que estaba en Él y sobre Él. Igualmente, la palabra “cristianos” significa más que simples seguidores de Jesús.; significa “los ungidos”. La misma Unción destructora de yugos que estaba sobre Jesús está disponible para nosotros.

Veamos nuevamente 1 Juan 2:27: “Pero la unción que vosotros recibisteis de él permanece en vosotros, y no tenéis necesidad de que nadie os enseñe; así como la unción misma os enseña todas las cosas, y es verdadera, y no es mentira, según ella os ha enseñado, permaneced en él.”

Esas últimas dos palabras también pueden traducirse “en ella”. Dicho de otro modo, la frase puede ser también una exhortación para que los creyentes permanezcan en el Ungido, Jesús, o que permanezcan en la unción. Ambas interpretaciones son correctas porque no puedes separar al Ungido de la unción Si tú estás en el Ungido, entonces tu estás en la unción.

Cada vez que encontramos un verso que usa la palabra Cristo en el Nuevo Testamento; debemos traducirlo como “el Ungido y Su Unción.” 

Luego meditemos en la nueva revelación que trae este significado a cada porción de la Escritura. 

Empecemos con los versos que dicen “en Cristo” o “por Cristo” y leámoslos así: “En el Ungido y Su Unción”, o “a través del Ungido y de su Unción.” Eso cambiara nuestras vidas.

Si estamos “en Cristo”, hay una unción para todo lo que hemos sido llamados ha hacer, sin importar que tan pequeño o grande sea el trabajo.

Otro aspecto de la unción sobre Jesús es la unción que tuvo como pastor cuando estuvo en su ministerio terrenal.

En Juan 10 él se llama a sí mismo como el buen pastor:

Juan 10:10-15
10 El ladrón no viene sino para hurtar y matar y destruir;  yo he venido para que tengan vida,  y para que la tengan en abundancia.
11  Yo soy el buen pastor;  el buen pastor su vida da por las ovejas.
12  Mas el asalariado,  y que no es el pastor,  de quien no son propias las ovejas,  ve venir al lobo y deja las ovejas y huye,  y el lobo arrebata las ovejas y las dispersa.
13  Así que el asalariado huye,  porque es asalariado,  y no le importan las ovejas.
14  Yo soy el buen pastor;  y conozco mis ovejas,  y las mías me conocen,
15  así como el Padre me conoce,  y yo conozco al Padre;  y pongo mi vida por las ovejas.

Lo vemos a lo largo de su ministerio, el hecho del  cuidado y protección que tuvo por los suyos, y el cumplimiento de dar su vida por sus ovejas.

En 1 Pedro 5:4 dice: “Y cuando aparezca el Príncipe de los pastores, vosotros recibiréis la corona incorruptible de gloria.”

Esta frase, “Príncipe de los Pastores”, nos habla del rango de Jesús como el Pastor Principal o supremo.

Vine traduce la palabra usada de esta manera: Arquipoimen jefe de pastores (arque, jefe, príncipe; poimen, pastor). Se dice solo de Cristo (1 Pedro 5:4): «el príncipe de los pastores». Los griegos actuales lo utilizan para designar a jefes tribales. 

Las diversas versiones de la Biblia lo traducen como: Pastor Supremo (Nueva Versión Internacional, Arcas y Fernández), Jefe de los Pastores (Biblia del Pueblo de Dios, Latinoamericana), Pastor Principal (Dios Habla Hoy, Versión Moderna, Kadosh), Arquipastor (Junemann) y Mayoral (Jerusalén, EUNSA).

Estas palabras nos dan una mayor idea de su rango entre los pastores como el Pastor Principal de la Iglesia.

En Hebreos 13:20 vemos a Jesús en función de su relación con los creyentes:

Hebreos 13:20
20 Y el Dios de paz que resucitó de los muertos a nuestro Señor Jesucristo, el gran pastor de las ovejas, por la sangre del pacto eterno.

Aquí Jesús es llamado en relación a nosotros como el Gran Pastor de las ovejas.

Finalmente vemos a Jesús en su ministerio como maestro.

Si vemos el ministerio de Jesús nos encontraremos que la mayor parte del tiempo se la pasó enseñando; vemos esto en enseñanzas abiertas como el Sermón del Monte o en grupos más pequeños como en el caso de Marta y María o las instrucciones que les da a sus discípulos durante la última cena.

En Mateo 9:35 vemos como parte importante del ministerio de Jesús era la enseñanza: “Recorría Jesús todas las ciudades y aldeas,  enseñando en las sinagogas de ellos,  y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo.”

Eran 3 cosas las que hacía Jesús principalmente en su ministerio itinerante: “Y recorrió Jesús toda Galilea, enseñando en las sinagogas de ellos, y predicando el evangelio del reino, y sanando toda enfermedad y toda dolencia en el pueblo” (Mateo 4:23).

Jesús se la pasaba enseñando, predicando y sanando a los enfermos.

En Marcos 6:6 vemos parte de su ministerio de enseñanza era para combatir la incredulidad de la gente que le impedía recibir lo mejor que Dios tenía para ellos: “Y estaba asombrado de la incredulidad de ellos.  Y recorría las aldeas de alrededor,  enseñando.”

La compasión de Jesús era lo que lo motivaba a enseñarle muchas cosas a la gente, en Marcos 6:34 podemos verlo claramente: “Y salió Jesús y vio una gran multitud, y tuvo compasión de ellos, porque eran como ovejas que no tenían pastor; y comenzó a enseñarles muchas cosas.”

El amor de Jesús era lo que le motivaba para que saliera la unción del maestro en Él para enseñarles y sacarlos de la ignorancia espiritual en que se encontraban.

Sus palabras eran tales que la gente se admiraba de su doctrina (enseñanza).

Marcos 1:27
27 Y todos se asombraron, de tal manera que discutían entre sí,  diciendo: ¿Qué es esto? ¿Qué nueva doctrina es esta, que con autoridad manda aun a los espíritus inmundos, y le obedecen?

Cerca de 60 veces en los Evangelios la gente se refirió a Jesús como maestro, tanto sus discípulos, como sus amigos, seguidores  y enemigos.

Un ejemplo es su encuentro con Nicodemo, que era un fariseo culto y reconocido, que lo reconoce como maestro de Israel.

Juan 3:1-2
1 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos.
2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él.

Otro caso es el del joven rico, quien llama a Jesús maestro bueno (Marcos 10:17).

Jesús mismo dijo de si mismo que era maestro:

Mateo 23:8, 10
8  Pero vosotros no queráis que os llamen Rabí; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo, y todos vosotros sois hermanos.

Juan 13:13  
13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. Ni seáis llamados maestros; porque uno es vuestro Maestro, el Cristo.

Podemos ver cómo es que Jesús mientras anduvo en la tierra operó en los 5 oficios del ministerio quíntuple.



lunes, 6 de octubre de 2014

Yo creo que las mujeres son parte del ministerio quíntuple

Yo creo que las mujeres son parte del ministerio quíntuple


Continuamente encuentro gente que menosprecia el ministerio de la mujer, en los foros hermanos, e inclusive hermanas discuten amargamente en contra el ministerio de la mujer.

Un argumento clásico: "En el Nuevo Testamento no se nombra a ninguna mujer como pastora." Yo les respondo siempre: "Tampoco se nombra a ningún hombre como pastor." 

En esta entrada voy a sentar las bases bíblicas para demostrar el ministerio de las mujeres.

En la Biblia encontramos que hubieron muchas mujeres ministras, incluso hubieron mujeres que fueron apóstoles.

Veamos el caso de tres mujeres que fueron ministras en la iglesia primitiva.

Veamos primeramente el caso de Priscila y Aquila

Hechos 18:24-28
24 Llegó entonces a Efeso un judío llamado Apolos, natural de Alejandría, varón elocuente, poderoso en las Escrituras.
25 Este había sido instruido en el camino del Señor; y siendo de espíritu fervoroso, hablaba y enseñaba diligentemente lo concerniente al Señor, aunque solamente conocía el bautismo de Juan.
26 Y comenzó a hablar con denuedo en la sinagoga; pero cuando le oyeron Priscila y Aquila, le tomaron aparte y le expusieron más exactamente el camino de Dios.
27 Y queriendo él pasar a Acaya, los hermanos le animaron, y escribieron a los discípulos que le recibiesen; y llegado él allá, fue de gran provecho a los que por la gracia habían creído;
28 porque con gran vehemencia refutaba públicamente a los judíos, demostrando por las Escrituras que Jesús era el Cristo.

La Biblia coloca a Priscila primero, dándole preeminencia en cuanto a su esposo.

Veamos como una mujer, Priscila (junto con Aquila su esposo) le enseñó a Apolos el Evangelio de manera más exacta.

Romanos 16:3-5
3 Saludad a Priscila y a Aquila, mis colaboradores en Cristo Jesús,
4 que expusieron su vida por mí; a los cuales no sólo yo doy gracias, sino también todas las iglesias de los gentiles.
5 Saludad también a la iglesia de su casa. Saludad a Epeneto, amado mío, que es el primer fruto de Acaya para Cristo.

Priscila era colaboradora de Pablo y era pastora (era pastora principal ya que la colocan antes que su marido) junto con su esposo de una iglesia.

Hablemos ahora de la Apóstol(a) Junias

Romanos 16:7
7 Saludad a Andrónico y a Junias, mis parientes y mis compañeros de prisiones, los cuales son muy estimados entre los apóstoles, y que también fueron antes de mí en Cristo.

Veamos lo que dicen los comentaristas acerca de Junias

Comentario Siglo XXI
Junias, en el v. 7, probablemente deba ser traducido “Junia” (ver BJ). El nombre gr. Iounian podría ser una forma abreviada del masculino Junianis, pero existen muy pocas evidencias. Es más probable, por lo tanto, que sea una forma del nombre femenino Junia, que era bastante común. Presumiblemente se trata de la esposa de Andrónico (cf. v. 3). Ambos, que eran judíos (sungeneis probablemen te signifique “hermanos de raza”, como en 9:3, en lugar de “parientes”), conocieron a Cristo antes que Pablo y habían estado en prisión con él, probablemente porque compartían, según traduce la BA, su ministerio de ser apóstoles.

Comentario Jamieson-Faussett-Brown
Saludad a Andrónico y a Junia—o posiblemente, “Junias,” forma contraída de “Junianus:” en este caso, es nombre de varón. Pero si, como es más probable, la palabra es, como en nuestra versión, “Junia,” la persona referida sería la esposa o la hermana de Andrónico. mis compañeros en la cautividad—En qué ocasión, es imposible decir, porque el apóstol en otra parte dice que estuvo en cárceles muchas veces (2Co_11:23). los que son insignes entre los apóstoles—Los que opinan que aquí se usa la palabra “apóstoles” en un sentido indeterminado, como en los Hechos y las Epístolas, entienden que éstos eran dos “apóstoles renombrados” [Crisóstomo, Lutero, Calvino, Bengel, Olshausen, Tholuck, Alford, Jowett]; los que dudan que la palabra se aplique a otros fuera del círculo de los doce, salvo donde se emplea con el calificativo que indique el ser “enviado,” entienden que la expresión aquí usada significa “personas estimadas de los apóstoles.” [Beza, Grocio, de Wette, Meyer, Fritzsche, Stuart, Philippi. Hodge.] Por supuesto, si se entiende que “Junia” es mujer, este último debe ser el sentido de la frase. fueron antes de mí en Cristo—El apóstol escribe como si les envidiara esta prioridad en la fe. Y, por cierto, si el estar “en Cristo” es la condición humana más envidiable, con cuanta más anterioridad sea la fecha de esta bendita transacción, tanto mayor la gracia de ella. Este dicho acerca de Andrónico y Junia parece arrojar luz sobre el anterior. Muy posiblemente ellos habían sido de las primicias de las labores de Pedro, convertidos a Cristo o en el día de Pentecostés o en alguno de los días subsecuentes. En ese caso, puede ser que se hubiesen granjeado la estima especial de aquellos apóstoles que residían entonces en Jerusalén o en sus cercanías; y nuestro apóstol, aunque llegó a tener contacto con los demás apóstoles más tarde, conocedor de este hecho, hubiera tenido placer en hacer referencia a ello.

Biblia Latinoamericana
Se quisiera que Junias (nombre masculino) fuera Junia o Julia, tal como lo escriben algunos de los textos más antiguos, y que haya sido la mujer de Andrónico, compartiendo con él el título de apóstol otorgado a los fundadores de las Iglesias.

NOTEMOS AQUI LA FRASE QUE DICE QUE ALGUNOS DE LOS TEXTOS MAS ANTIGUOS DECIAN "JULIA" EN VES DE "JUNIAS"

Notas de la Reina Valera 1995
Andrónico y Junias (o posiblemente Junia ; si el segundo nombre es de mujer, puede tratarse de un matrimonio o de hermano y hermana): llamados apóstoles, en el sentido amplio de la palabra, que se aplicaba a varios personajes de la primera generación de cristianos.

Entonces vemos que Junias era una mujer y que tenía el ministerio de apóstol junto con su esposo Andrónico.

Veamos ahora a la Hermana Febe

Romanos 16:1
1 Les recomiendo a nuestra hermana Febe, diaconisa de la iglesia en Cencrea,

Febe era una diaconisa de la iglesia en Cencrea.

En estos casos y otros podemos ver la importancia y el ministerio de la mujer en la Biblia.

Las mujeres son muy importantes en la iglesia.

En estos casos vimos que Junias era "apóstol"; Priscila "pastora principal" y Febe era diaconisa.

Para terminar les dejo el versículo de las predicadoras

Salmo 68:11
11 El Señor daba palabra; había grande multitud de las que llevaban buenas nuevas.

Dios multiplique a las ministras del Evangelio.

Que surjan mas apóstolas, profetas, evangelistas, pastoras y maestras.

lunes, 22 de septiembre de 2014

La Gracia Para Servir

La Gracia Para Servir


Efesios 4:7 (Biblia Expandida de Fe)
7 Pero a cada uno de nosotros (individualmente) se nos ha concedido (repartido) la gracia (el favor de Dios que nos capacita para cumplir nuestro llamado) conforme (en proporción) a la medida del don de Cristo (el Ungido).

Junto con el llamado todo creyente ha recibido una gracia específica para servir dentro del Cuerpo de Cristo y que lo capacita cumplir con aquello que Dios le ha encomendado hacer; sea como parte del ministerio quíntuple (Efesios 4:8-16) o para su funcionamiento dentro de la iglesia local (Romanos 12:3-8).
Definamos la gracia para servir:
La gracia para servir es la habilidad de Dios liberada y obrando hacia una persona capacitándolo para trabajar efectivamente en el área a la cual Dios lo ha llamado.
Es distribuida por Dios en varias medidas de acuerdo a Su elección y llamado. Uno no puede escoger tener todos ni cualquier aspecto de la gracia para servir. Uno no puede elegir ser apóstol, profeta o cualquier otro llamado; Dios es quien los coloca.
La gracia de Dios es un depósito divino que Dios coloca en una persona, y obra a través de su vida y ministerio. Uno puede ver a una persona y pensar que nunca podría hacer lo que esa persona hace; es una gracia especial que Dios puso en esa persona.
La gracia para servir es la fuente de donde salen todos los dones ministeriales y habilidades divinas que fluyen en el Cuerpo de Cristo.
Dios nos da la gracia (o gracias) para servirle en ciertas capacidades para las cuales Él nos equipa. Por eso, si descubrimos que no estamos equipados entonces es posible que no estemos llamados para hacer eso.
Romanos 1:1-5
1 Pablo,  siervo de Jesucristo,  llamado a ser apóstol,  apartado para el evangelio de Dios,
2 que él había prometido antes por sus profetas en las santas Escrituras,
3 acerca de su Hijo,  nuestro Señor Jesucristo,  que era del linaje de David según la carne,
4 que fue declarado Hijo de Dios con poder,  según el Espíritu de santidad,  por la resurrección de entre los muertos,
5 y por quien recibimos la gracia y el apostolado,  para la obediencia a la fe en todas las naciones por amor de su nombre.

En este pasaje vemos que Pablo siempre reconocía y colocaba en primer lugar su posición de servicio. Debemos tener siempre esto en mente para que no se nos suba a la cabeza; es bien fácil caer en el orgullo.
Nosotros no entramos en el ministerio por nosotros mismos; no es cuestión de nuestras propias habilidades sino de aquel que nos llamó y equipo para la obra.
Pablo (al igual que nosotros) tenía una gracia divina para pararse en el oficio para el cual había sido llamado.
Debemos encontrar nuestro llamado para operar en esa área.
Romanos 12:3-8
3 Digo,  pues,  por la gracia que me es dada,  a cada cual que está entre vosotros,  que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener,  sino que piense de sí con cordura,  conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.
4 Porque de la manera que en un cuerpo tenemos muchos miembros,  pero no todos los miembros tienen la misma función,
5 así nosotros,  siendo muchos,  somos un cuerpo en Cristo,  y todos miembros los unos de los otros.
6 De manera que,  teniendo diferentes dones,  según la gracia que nos es dada,  si el de profecía,  úsese conforme a la medida de la fe;
7 o si de servicio,  en servir;  o el que enseña,  en la enseñanza;
8 el que exhorta,  en la exhortación;  el que reparte,  con liberalidad;  el que preside,  con solicitud;  el que hace misericordia,  con alegría.

Dios trata con cada creyente de acuerdo a la gracia que le ha dado; a diferencia de la gracia salvadora y la gracia para estar firme que es la misma para todos.
El contexto del versículo 3 nos muestra que la “medida de fe” no es tanto una proporción de fe que Dios reparte en el nuevo nacimiento sino la que recibe el creyente para ir realizando su función según el don que ha recibido para bendecir al cuerpo de Cristo.

Lo que Pablo está tratando de decir es lo siguiente: “Miren, ustedes saben que yo no me enorgullezco por la medida del don de gracia que he recibido sino que pienso de mi correctamente, porque se que no fui yo sino fue Dios quien me dio la proporción necesaria de fe para realizarlo. Así que ustedes no tengan más alto concepto de sí mismos del que debieran, porque no fueron ustedes sino Dios quien les dio la medida exacta de fe para realizar la función que están realizando dentro del Cuerpo de Cristo.”
Aquí Pablo colocó el balance, todos tenemos la gracia para servir pero hay unciones mayoras que otras y Dios le dio a cada creyente una medida de fe para realizar el ministerio que nos ha encomendado.
Veamos cómo funcionan estos dones:
No toda la predicación es profecía pero la profecía puede ocurrir durante la predicación; algunos ni siquiera se dan cuenta. La percepción de la gente de los dones espirituales a menudo no es nada más que su entendimiento del paquete.
Por ejemplo, cuando hablamos del don de misericordia; todos los creyentes deberían mostrarla pero hay una gracia especial de misericordia.
El peligro ocurre cuando pensamos que por tener una inclinación hacia un área significa que no debemos servir, ni tener misericordia ni dar, ni cualquier otra función.
Recordemos que somos llamados para servir no para edificar un trono basado en nuestro depósito de gracia de un don especial.
1 Corintios 3:10
10  Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada,  yo como perito arquitecto puse el fundamento,  y otro edifica encima;  pero cada uno mire cómo sobreedifica.

La gracia ministerial es una gracia para servir; esta gracia nos capacita para ministrar y servir a Dios con efectividad; solo debemos cedernos a esa gracia.
Es posible también que Dios te haya concedido la gracia para hacer algo y no quieras cederte a ella, a pesar que Dios haya puesto en ti el depósito para poder servirlo.
1 Corintios 4:6-7
6 Pero esto, hermanos, lo he presentado como ejemplo en mí y en Apolos por amor de vosotros,  para que en nosotros aprendáis a no pensar más de lo que está escrito,  no sea que por causa de uno,  os envanezcáis unos contra otros.
7 Porque  ¿quién te distingue?  ¿o qué tienes que no hayas recibido?  Y si lo recibiste,  ¿por qué te glorías como si no lo hubieras recibido?

Otro peligro es que a veces exaltamos las personalidades humanas en vez de agradecer por la gracia que hay en ellos.
Debemos entender que no hay motivo para gloriarnos ya que todo lo que hacemos es debido a la gracia que hemos recibido de Él. Cuando hacemos algo, en realidad es Dios haciéndolo a través nuestro para poder bendecir a otras personas.
1 Corintios 15:10
10  Pero por la gracia de Dios soy lo que soy;  y su gracia no ha sido en vano para conmigo,  antes he trabajado más que todos ellos;  pero no yo,  sino la gracia de Dios conmigo.

Pablo nos está diciendo aquí que el lugar donde Dios quiere llevarnos como ministros es un lugar donde estemos tan sincronizados y armonizados con Él que no sepamos si somos nosotros o la gracia de Dios que está en nosotros.
Colosenses 1:24-29
24 Ahora me gozo en lo que padezco por vosotros,  y cumplo en mi carne lo que falta de las aflicciones de Cristo por su cuerpo,  que es la iglesia;
25 de la cual fui hecho ministro,  según la administración de Dios que me fue dada para con vosotros,  para que anuncie cumplidamente la palabra de Dios,
26 el misterio que había estado oculto desde los siglos y edades,  pero que ahora ha sido manifestado a sus santos,
27 a quienes Dios quiso dar a conocer las riquezas de la gloria de este misterio entre los gentiles;  que es Cristo en vosotros,  la esperanza de gloria,
28 a quien anunciamos,  amonestando a todo hombre,  y enseñando a todo hombre en toda sabiduría,  a fin de presentar perfecto en Cristo Jesús a todo hombre;
29 para lo cual también trabajo, luchando según la potencia de él, la cual actúa poderosamente en mí.

Al hacer la obra de Dios. Es Dios quien está actuando poderosamente en nosotros a través de Su gracia.
Marcos 16:20
20  Y ellos,  saliendo,  predicaron en todas partes,  ayudándoles el Señor y confirmando la palabra con las señales que la seguían.  Amén.

Marcos 16:20 (Nuevo Testamento de Arcas y Fernández)
20 Los discípulos salieron en todas direcciones a anunciar el mensaje. Y el Señor mismo les ayudaba, y confirmaba el mensaje acompañándolo con señales milagrosas.

Marcos 16:20 (Biblia en Lenguaje Sencillo)
20 Y los discípulos, por su parte, salieron a anunciar por todas partes las buenas noticias del reino. El Señor Jesús los acompañaba y los ayudaba por medio de señales milagrosas, y así Dios demostraba que los discípulos predicaban el mensaje verdadero. Amén.

Marcos 16:20 (Biblia Latinoamericana)
20  Ellos, por su parte, salieron a predicar en todos los lugares. El Señor actuaba con ellos y confirmaba el mensaje con los milagros que lo acompañaban.

Jesús trabaja con nosotros cuando predicamos Su Palabra y Dios la confirma siempre con señales y milagros.

Gálatas 1:15-16
15 Pero cuando agradó a Dios, que me apartó desde el vientre de mi madre, y me llamó por su gracia,
16 revelar a su Hijo en mí,  para que yo le predicase entre los gentiles,  no consulté en seguida con carne y sangre.

Dios llamó a Pablo por Su gracia, para revelar a Su Hijo en él. Eso es lo que hace la gracia revela a Su Hijo en mí y a través de mí.
Gálatas 2:7-9
7 Antes por el contrario,  como vieron que me había sido encomendado el evangelio de la incircuncisión,  como a Pedro el de la circuncisión
8 (pues el que actuó en Pedro para el apostolado de la circuncisión,  actuó también en mí para con los gentiles),
9 y reconociendo la gracia que me había sido dada,  Jacobo,  Cefas y Juan,  que eran considerados como columnas,  nos dieron a mí y a Bernabé la diestra en señal de compañerismo,  para que nosotros fuésemos a los gentiles,  y ellos a la circuncisión.

Dios puso un Pablo una gracia apostólica para llevarles el Evangelio a los gentiles; cuando Dios coloca en alguien una gracia para servir en el interior de alguien es porque tiene un propósito exterior.
En estos versos que hemos visto de Gálatas se define la gracia para servir; cuando Dios elige revelar a Cristo en nosotros para obrar eficazmente en nuestro interior, y actuar poderosamente a través nuestro hacia una persona específica; no lo hace porque seamos gente maravillosa sino porque Dios ama a esa persona.
Efesios 3:1-8
1  Por esta causa yo Pablo,  prisionero de Cristo Jesús por vosotros los gentiles;
2  si es que habéis oído de la administración de la gracia de Dios que me fue dada para con vosotros;
3  que por revelación me fue declarado el misterio,  como antes lo he escrito brevemente,
4  leyendo lo cual podéis entender cuál sea mi conocimiento en el misterio de Cristo,
5  misterio que en otras generaciones no se dio a conocer a los hijos de los hombres,  como ahora es revelado a sus santos apóstoles y profetas por el Espíritu:
6  que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo,  y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio,
7  del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder.
8  A mí,  que soy menos que el más pequeño de todos los santos,  me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo.

Pablo recibió una administración de la gracia de Dios para anunciarles el evangelio a los gentiles.
La palabra que se usa para “administración” es oikonomia, que viene de oikos (casa) y nomos (ley), así que podríamos traducirla como “la ley de la casa”. Esta palabra nos habla en sentido general de la supervisión, gerencia y administración que uno tiene sobre algo.
A Pablo se le dio la responsabilidad de tener la supervisión o gerencia sobre la gracia de Dios que Dios en el sentido de que tenía que administrarla públicamente.
En el verso 6 vemos la revelación de la gracia de Dios que Pablo recibió en cuanto a su ministerio con los gentiles y la responsabilidad que tenía de predicar y enseñar esa revelación que recibió.
Nosotros también hemos recibido una administración de la gracia de Dios para servirlo específicamente en aquello para la cual hemos sido llamados.
Filipenses 1:6-7
6  estando persuadido de esto,  que el que comenzó en vosotros la buena obra,  la perfeccionará hasta el día de Jesucristo;
7  como me es justo sentir esto de todos vosotros,  por cuanto os tengo en el corazón;  y en mis prisiones,  y en la defensa y confirmación del evangelio,  todos vosotros sois participantes conmigo de la gracia.

Todos somos participantes de la gracia.
Es el Señor quien nos hace ministros; Quien nos pone en la iglesia y quien nos da la gracia para servirlo.
Cuando recibimos la gracia siempre viene con un objetivo; el objetivo de Pablo eran los gentiles; cuando recibimos la gracia nuestro objetivo es siempre ministrar a otros.
Hebreos 12:28
28 Así que,  recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia.

Sirvamos a Dios agradecidos por lo que Él hizo por nosotros.
1 Pedro 4:10-11
10  Cada uno según el don que ha recibido,  minístrelo a los otros,  como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
11  Si alguno habla,  hable conforme a las palabras de Dios;  si alguno ministra,  ministre conforme al poder que Dios da,  para que en todo sea Dios glorificado por Jesucristo,  a quien pertenecen la gloria y el imperio por los siglos de los siglos.  Amén.

Debemos administrador el don que hemos recibido a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios.
Wuest traduce el verso 10 de esta manera: “En cualquier calidad o cantidad que cada uno haya recibido un don, minístrelo entre ustedes como buenos mayordomos de la variada gracia de Dios.”
El término don que se usa aquí es carisma, que es un don de gracia, un don que involucra la gracia (caris) de parte de Dios como el dador; y se refiere a capacidad espiritual especial de gracia que reciben ciertos creyentes para ayudarlos a realizar a las obligaciones especiales para las cuales Dios los ha llamado.
La palabra administrador nos habla literalmente de un mayordomo, o alguien que gobierna una casa; y de la responsabilidad del uso y disposición apropiada para algo que se ha confiado al cuidado de uno.
La gracia para servir administra el don que Dios nos dio para que ministremos a otros.